Crear con límites: cómo la falta de recursos cambia la creatividad


Antes de hablar de presupuestos, equipos o días de rodaje, hay una idea que atraviesa gran parte del cine independiente ecuatoriano: ninguna decisión existe completamente separada de las condiciones de producción.

Javier Andrade
Fuente: Universidad de las Artes, 2024

Para entenderlo, converse con Javier Andrade, guionista y director ecuatoriano que ha trabajado entre documental y ficción. Su película Mejor no hablar (de ciertas cosas) fue reconocida en festivales internacionales y representó a Ecuador rumbo a los Premios de la Academia en 2014. También ha dirigido proyectos como 52 segundos y Lo Invisible. Desde su experiencia desarrollando cine en Ecuador, plantea que incluso aquello que parece una limitación termina convirtiéndose en una decisión narrativa.

Javier cuenta (dale click para escuchar):

«Para mí, todo viene de un trabajo creativo, pero en mi trabajo creativo y en mi experiencia, incluso con la primera película que escribí, «Mejor no hablar de ciertas cosas», lo que hicimos fue dimensionar la mejor narración posible a una escala realizable de la mejor manera posible. Es decir, tampoco se escribió una escena con mil personas y aviones que se estrellan en el cielo, tanto porque esa no era la historia, como porque la historia no fue concebida para esas necesidades.»

Su anécdota resume una forma de construir cine. Para Andrade, las películas no nacen primero como grandes ideas que luego se reducen por presupuesto. Al contrario: desde el inicio se piensa una historia que pueda existir dentro de ciertas condiciones materiales.

Con Mejor no hablar (de ciertas cosas), recuerda que el objetivo fue dimensionar el relato a una escala realizable sin perder intención artística. Sin embargo, incluso planificando dentro de los límites, hubo escenas que no lograron ejecutarse como estaban imaginadas.

En una de las escenas finales de la película, un mitin político requería decenas de extras que finalmente nunca llegaron.

Una decisión de producción puede quedarse dentro de una película durante años.

Todavía hoy, más de una década después, Andrade sigue viendo ese plano y pensando que faltaban cuarenta o cincuenta personas. Esta observación no tiene una intención de arrepentimiento, al contrario, es una evidencia de algo más profundo: en el cine independiente la producción también dirige.

«Todo es una decisión creativa, incluso una decisión de producción»

Entre conseguir recursos, reorganizar escenas y ajustar expectativas, las decisiones técnicas dejan de ser invisibles. Se convierten en parte del lenguaje. Por eso, para Andrade, incluso una decisión de producción sigue siendo una decisión creativa.

Pero el reto no aparece únicamente cuando llega el rodaje.

Para él, el punto más difícil de sostener en Ecuador es financiar una película.

Javier nos lo cuenta así:

Los límites económicos no solo cambian el rodaje: cambian la relación con la producción.

No por ausencia de historias ni de profesionales, sino por la dimensión del mercado. La relación entre cantidad de espectadores potenciales y costos de producción obliga constantemente a buscar subvenciones, coproducciones internacionales, auspicios y largos procesos de gestión.

Y ese tiempo también modifica las películas.

Andrade describe una sensación particular: pasar años tratando de levantar fondos para terminar filmando un guion del que uno se enamoró mucho tiempo atrás.

Entonces nace otra tarea menos visible.

Volver a enamorarse de la misma película.

Porque en el cine independiente ecuatoriano crear no significa únicamente imaginar una historia.

También significa encontrar la forma de que exista.